miércoles, 4 de octubre de 2023

Sinsentido

 



La vida se empeña en demostrarnos continuamente que es un sinsentido. Y más que la vida, la muerte en sí.

Todos vivimos con la incomprensión de dicho momento, con las dudas de si habrá o no algo más allá después de que nuestros párpados se cierren y la línea del encefalograma se quede plana. Unos encuentran consuelo, que no tanto explicación, en su fe religiosa; otros la encontramos en la negación, quizá como postura defensiva, en el ateísmo y en el que no habrá nada. Postura esta última, seguramente sustentada,  aun de manera inconsciente, en la falta de lógica de muchos de los sucesos y devenires del ser humano en este mundo terrenal y en que si hubiera algo o alguien al mando del timón no permitiría tanta desgracia.

¿Cómo es posible que por una discusión por el pago de una cerveza pueda nadie acuchillar y matar a otra persona?

Esto parece ser que es lo que ha ocurrido en Boltaña, un pueblo del Pirineo aragonés.

Imagino, que como mucha otra gente, yo quiero creer que hay algo más detrás de este suceso, ¡como si hubiera razones con lógica para admitir que una persona mate a otra! Pero así, con un cuchillo … quizá se conocían y ya tenían sus más y sus menos, quizá un lío amoroso, algo más que apoye esta locura y arrebato de matar.

Es un sinsentido absoluto.

29 años la víctima. 38 el asesino.

Que la tierra le sea leve. Y sus familiares y amigos encuentren la energía suficiente para seguir el camino.


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lunes, 2 de octubre de 2023

Premios Nobel de medicina: Katalin Karikó y Drew Weisman


 

Hoy no iba a hacer mención al clima de mi zona durante los últimos días, pero es 2 de octubre, otoño y ya lo del veranillo de San Miguel típico de estas fechas, se ha quedado corto. Esto ya es más verano que otra cosa, con temperaturas de 30 grados o más y sin refrescar demasiado por la noche. Los negacionistas del cambio climático deben estar contentos. En fin, ilusos.

Sí quiero detenerme hoy 2 de octubre en 2 nombres: Katalin Karikó y Drew Weisman. Acaban de recibir el Premio Nobel de medicina por los estudios que sirvieron entre otras cosas para desarrollar vacunas de ARN efectivas frente al Covid-19. Aún recuerdo los que dudaron de dichas vacunas y de la rapidez con la que se elaboraron, desconocíamos los años que se llevaba investigando. Y digo bien, desconocíamos, porque yo lo ignoraba también. La diferencia es que algunos lo siguen ignorando y negando su utilidad y eficacia ahora. Por eso les recomiendo que lean, que busquen información. Que salgan de las noticias deportivas, de los cotilleos de prensa rosa. Que apaguen el televisor. Incluso se puede tener una cerveza a mano y documentarse. Es apasionante.

Porque sin ciencia no hay futuro. Mentes privilegiadas, muchas veces menospreciadas al principio, dedican horas y horas de investigación para con una pizca de suerte, alcanzar logros que permiten mejorar nuestras vidas. Suerte que hay que buscar y pagar, invertir e invertir. Nos va la vida en ello. Aunque se tarde en alcanzar éxitos. Porque imagino la cantidad de esfuerzo aparentemente inútil que habrán invertido estos dos científicos y otros tantos que no logran dar con la tecla necesaria. Pero todos ellos son imprescindibles. 

Katalin Karikó. Drew Weisman. Busquen su historia. Les invito. Está todo pagado.


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miércoles, 27 de septiembre de 2023

Portabilidad telefonía e internet primer intento 0 – infierno 1

 


Extraño fenómeno este del veranillo de San Miguel, efectivamente se cumplen las condiciones estos días para afirmar que estamos bajo su influencia. Otoño, finales de septiembre, temperaturas más altas de lo normal para la estación y sin precipitaciones. Y eso que hoy amaneció bastante nublado hasta final de la mañana cuando se despejó y empezó a caldearse el ambiente. Casi como en el hemiciclo del Congreso, donde tenía lugar la primera votación para la investidura del señorito Feijóo a la presidencia del Gobierno. Sin sorpresas, no ha conseguido los votos necesarios y aplazan al viernes la segunda votación, esta vez necesitará mayoría simple, que salvo errores o tránsfugas mediantes, tendrá mismo resultado.

Con estas pinceladas de la primera parte del día, me interesa comentar y consultaros lo siguiente: - ¿Alguien alguna vez ha realizado un cambio de compañía de telefonía e internet y ha salido todo bien a la primera?

No vale decir que yo tengo un amigo ni conozco a unos vecinos que… lo necesito en primera persona. ¿Contestáis a lo anterior con un sí? En ese caso tengo dos opciones: una es, fijándome en mí diablillo interior, mandaros a tomar por…. o dos, haciéndolo en mi angelito interior, muy interior, alegrarme por todos y pediros que me enviéis un autógrafo por lo afortunados que sois.

Omitiré la compañía en esta ocasión, puede ser cualquiera, puesto que ya son varios cambios en unos cuantos años y no recuerdo ninguno, donde todo saliera sin problema alguno. En una ocasión hasta me querían dejar unos días sin línea telefónica, porque siempre se pasan la pelota de una a otra para omitir responsabilidades y ninguna daba una solución. Tampoco creo que sirviera de mucho, la queja-reclamación oficial que realicé en su momento a la Administración correspondiente.

Esta mañana el instalador de la nueva compañía, comienza a pasar cable, baja al garaje, sube, re-vuelve a bajar, re-vuelve a  subir, igual que mi mosqueo, hasta que comenta que parece haber un problema que no es del cable que pone él sino del cuadro general o algo por el estilo. Los pelos de mi cuerpo se erizan, la saliva se me atraganta, me contengo por no soltar un mecagoento y compruebo una vez más que para mí estos cambios acaban siendo un puto infierno. Uno sabe cuándo se mete pero no sabe ni cómo va a salir de allí. Que sinvivir.


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sábado, 23 de septiembre de 2023

Lucas y los relojes

 



En la entrada de ayer ya salieron muchos relojes y hoy os hablaré de Lucas.

Lucas es una persona que tiene sus obsesiones, como todos. Porque que levante la mano quien no las tenga. Seguro que tú eres de los que no hace más que almacenar fotos y fotos en tu ordenador. O eres de los que no te resistes a comprar unas zapatillas nuevas, aunque no las necesites y las tengas de todos los colores y marcas. Seguro que conoces la obsesión de tu marido por los coches. O la de tu cuñado, por ese equipo de fútbol al que no soportas. En fin, que todos tenemos alguna obsesión cuando menos.

Y algunas no tienen explicación, otras sí.

La de Lucas, son los relojes. No puede salir de viaje sin regresar con uno. Incluso a veces en su propia ciudad durante un paseo si desde el escaparate le llaman la atención el giro de unas saetas determinadas, o el parpadeo de los números marcando las horas. Porque a priori le da igual el modelo, la antigüedad, si va con pilas, si es de arena.

Hay que decir que a diferencia de los coleccionistas, Lucas no los guarda. Cuando llega a casa, con una nueva adquisición, en silencio, va a su habitación y espera a que empiece a anochecer. Lo coloca sobre la cama y si es digital retrasa la hora hasta alcanzar la que él busca y si es analógico hace girar las saetas en sentido contrario, también hasta donde quiere. Posteriormente, se duerme y si al día siguiente no ha tenido efecto, tira el reloj a la basura.

Por la misma razón que los tira, no puede llevar nunca un reloj de pulsera, porque los prueba y al ver que no tiene éxito en lo que busca, los desecha como todos los demás.

Al final es demasiado gasto el que conlleva mantener su obsesión y su búsqueda. Tanto que lleva varios años sin irse de vacaciones. Sin darse un capricho. Sin salir de fiesta. Sin arreglarse. Son los mismos años desde que su mujer se fue, “que ya no sentía nada por él”, “que no había nadie más, pero que no era feliz”. Y desde entonces Lucas no hace más que buscar la manera de retroceder en el tiempo para amanecer junto a ella como si nada.


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viernes, 22 de septiembre de 2023

Vuelven los dinosaurios

 



Estoy en casa. La noto rara. Sin brillo ni contraste. En las paredes cuelgan infinidad de relojes. Hay relojes por todos los rincones, incluso en el techo y en el suelo. Dentro de los armarios, en los cajones, debajo de la cama. Más relojes.

No entiendo nada.

De todos los tamaños. De madera, de saetas, digitales, de mano. ¡Hasta en mis muñecas llevo varios y nunca lo hago!

¿Qué locura es esta?

Unos giran sus manecillas en sentido correcto, otros a la inversa a gran velocidad. Los hay inmóviles. Con los números brillantes, intermitentes, borrosos, de colores.

Uff qué agobio.

Cada uno además marca una hora distinta. Me asomo por la ventana y veo que es de día, un día muy gris. Al menos tengo una referencia. La cama sin hacer indica que es por la mañana.

Mientras voy al salón aparto telas de araña por el camino y escucho el continuo trajín de alarmas tenebrosas y carrillones marcando horas en punta.

Que sinvivir.

Enchufo la televisión. Y ahora me sorprendo al ver la pantalla en blanco y negro. Las noticias me explican lo que está sucediendo en mi casa. Y en España. Se ha vuelto todo muy loco y se ha retrocedido a épocas oscuras de negacionismos y limitación de derechos, de caciques y caudillos, de vírgenes y santos, de toros y banderas.

Me pellizco por si es un mal sueño, pero no. Hasta han resurgido algunos dinosaurios que creíamos extinguidos.


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lunes, 18 de septiembre de 2023

¿Menos libertad?

 



Imagino un mundo sin redes sociales, sin Internet ni feisbug, tuiter ni tiquittoc, ¿os acordáis? Tampoco hace tantos años de este furor por lo inmediato, por el postureo y por querer ser famoso a toda costa, y creo que se vivía mejor. Sin tanta ansiedad. Sin la necesidad de colgar todo al segundo. Sin compartir todo de tu vida.

Quien me conozca puede decirme que yo también caigo en esa adicción, a lo que podría contestarle que reconozco que yo he pecado y peco, pero que no soy tan extremo como otra gente, no estoy tan enganchado. Al menos así lo creo, igual estoy peor de lo que me parece...uy, suena alarma de poner la foto del día en Instagram jajajaja es broma.

Volviendo a esto de la inmediatez y de este afán por sobresalir, lo que se consigue es que los gilipollas florezcan. Porque ahora no es que no puedas cometer un delito, no es que no puedas traspasar límites, es que en estos tiempos hasta un ladrón cuelga su robo, un pirado de la velocidad cuelga su cuentakilómetros a 200 por la autopista y un pavo australiano publica un video con una pitón, Shiva la llama, enrollada al cuello mientras hace surf. Y el tío dice que lo ha hecho una decena de veces. ¿Para qué? ¿Para qué lo difundes? Si la normativa te lo prohíbe, hazlo al menos sin que se entere todo Cristo.

Así que da la impresión de que hay menos libertad, pero de lo que no tengo dudas es de que hay más personajes de intelecto muy limitado por no repetir de nuevo lo de gilipollas. Aunque sí, famosillos y gilipollas.


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jueves, 14 de septiembre de 2023

¿Algún psicólogo en la sala?

 



Generalmente duermo bien, no me cuesta mucho conciliar el sueño. Pero anoche no iba a ser así.

A lo largo de la tarde fue incrementándose un dolor de cuello producido por un mal gesto en el partido de tenis de la mañana, de tal manera que mi mujer me aplicó un masaje con calmante en la zona, antes de cenar, en un intento de disminuir mis molestias. El alivio fue transitorio porque a la hora de ir a dormir el dolor aumentó de nuevo impidiéndome apoyar la cabeza con comodidad en la almohada de la cama. Con la cabeza hacia un lado, mal; hacia el otro también, de frente peor. Con un cojín, con almohada y cojín, sin nada, toda combinación daba mal resultado.

Cuando tras varios intentos de cerrar los ojos y engañar al dolor, vi que era imposible, me levanté a por un ibuprofeno y nueva aplicación de masaje con más calmante.

Parecía que esta vez ayudado, quizá por el cansancio, iba a poder quedarme frito, un inoportuno mosquito sobrevoló mis oídos con el fastidio que supone. Creo que lo llegué a ver en un par de pasadas pero no logré estamparlo entre mis manos. Al menos debió sentirse amenazado porque no lo volví a notar y  conseguí olvidarme de su existencia.

10 minutos llevaba dormido cuando ahora la activación de mi portátil puso en marcha un video del youtube a todo volumen. ¡Joder qué susto! Vaya inicio de noche. Que sinvivir. Y vuelta a intentar conciliar el sueño.

Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz……..

De repente me vi en la meta del Angliru, pedaleando junto a Perico Delgado y otro señor que decía que se veía desde allí el mar, pero que en días de niebla no, y que lo que sí se veía según Perico era Oviedo y Gijón y justo lo dice y a mi lado aparecen dos excompañeros de trabajo, a los que no veo hace muchos años, que uno era de Oviedo y otro de Gijón y yo digo que esto qué sentido tiene y me acabo despertando una vez más en esta noche de imposible descanso.

Insisto: - ¿Algún psicólogo en la sala?

 


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