La vida se empeña
en demostrarnos continuamente que es un sinsentido. Y más que la vida, la
muerte en sí.
Todos vivimos con
la incomprensión de dicho momento, con las dudas de si habrá o no algo más allá
después de que nuestros párpados se cierren y la línea del encefalograma se
quede plana. Unos encuentran consuelo, que no tanto explicación, en su fe
religiosa; otros la encontramos en la negación, quizá como postura defensiva,
en el ateísmo y en el que no habrá nada. Postura esta última, seguramente
sustentada, aun de manera inconsciente,
en la falta de lógica de muchos de los sucesos y devenires del ser humano en
este mundo terrenal y en que si hubiera algo o alguien al mando del timón no
permitiría tanta desgracia.
¿Cómo es posible
que por una discusión por el pago de una cerveza pueda nadie acuchillar y matar
a otra persona?
Esto parece ser que
es lo que ha ocurrido en Boltaña, un pueblo del Pirineo aragonés.
Imagino, que como
mucha otra gente, yo quiero creer que hay algo más detrás de este suceso, ¡como
si hubiera razones con lógica para admitir que una persona mate a otra! Pero
así, con un cuchillo … quizá se conocían y ya tenían sus más y sus menos, quizá
un lío amoroso, algo más que apoye esta locura y arrebato de matar.
Es un sinsentido
absoluto.
29 años la víctima. 38 el asesino.
Que la tierra le
sea leve. Y sus familiares y amigos encuentren la energía suficiente para
seguir el camino.
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