Hoy no iba a hacer mención al
clima de mi zona durante los últimos días, pero es 2 de octubre, otoño y ya lo
del veranillo de San Miguel típico de estas fechas, se ha quedado corto. Esto
ya es más verano que otra cosa, con temperaturas de 30 grados o más y sin refrescar
demasiado por la noche. Los negacionistas del cambio climático deben estar
contentos. En fin, ilusos.
Sí quiero detenerme hoy 2 de
octubre en 2 nombres: Katalin Karikó y Drew Weisman. Acaban de recibir el Premio Nobel de medicina por los estudios que sirvieron entre otras cosas para
desarrollar vacunas de ARN efectivas frente al Covid-19. Aún recuerdo los que
dudaron de dichas vacunas y de la rapidez con la que se elaboraron, desconocíamos
los años que se llevaba investigando. Y digo bien, desconocíamos, porque yo lo
ignoraba también. La diferencia es que algunos lo siguen ignorando y negando su
utilidad y eficacia ahora. Por eso les recomiendo que lean, que busquen
información. Que salgan de las noticias deportivas, de los cotilleos de prensa
rosa. Que apaguen el televisor. Incluso se puede tener una cerveza a mano y
documentarse. Es apasionante.
Porque sin ciencia no hay futuro.
Mentes privilegiadas, muchas veces menospreciadas al principio, dedican horas y
horas de investigación para con una pizca de suerte, alcanzar logros que
permiten mejorar nuestras vidas. Suerte que hay que buscar y pagar, invertir e
invertir. Nos va la vida en ello. Aunque se tarde en alcanzar éxitos. Porque imagino la cantidad de esfuerzo aparentemente inútil que habrán invertido estos dos científicos y otros tantos que no logran dar con la tecla necesaria. Pero todos ellos son imprescindibles.
Katalin Karikó. Drew Weisman. Busquen su historia. Les invito. Está todo pagado.
0 comentarios:
Publicar un comentario